Abel murió por envidia de la virtud.
¡Dichoso Caín!
Hoy es el vicio lo que se envidia.
Encontrado en un pupitre de la biblioteca de la EHU-UPV , a fines del siglo pasado
He terminado (después de una lectura un tanto alterada, con idas y venidas) el libro de Saramago Caín (prácticamente, mientras sus días se apagaban)
Es, sin duda, uno de mis escritores preferidos (junto con Bernardo Atxaga y Agatha Christie, es la persona de quien más libros tengo en casa).
No voy a descubrir ahora el caracter de Saramago. Reconozco que a mí no me provoca conflictos, quizá porque en algunas cosas estoy de acuerdo, y en otras, creo que diciéndolas de otra forma estamos de acuerdo.
Pero sin duda, Saramago consigue transmitir una idea, una reflexión… y hacerlo mediante la escritura, lo que aún hoy es un placer.
In memoriam