Me emociona la forma en que en diferentes culturas, expresamos el dolor.
La sinfonía nº3 de Gorecki, o de la canciones dolientes contiene una estrofa (debo encontrar el resto del texto) que, en boca de una madre, brota anhelante:
Oh, cantad para él / pajarillos cantores de Dios / porque su madre no puede encontrarlo.
Y vosotras, florecillas de Dios / floreced por todas partes / que mi hijo pueda dormir sueños felices.