No es que pretenda ahora hacer publicidad en el blog, pero me gustó tanto el espectáculo Piedra a Piedra, de l’Home Dibuixat, que me gustó ver que se podía comprar el material original en Imaginarium.
Guárdate de los idus de marzo
Es una frase con la que un adivino intentaba prevenir a Julio César, en la obra de W. Shakespeare:
ADIVINO. – ¡César!
CÉSAR. – ¡Eh! ¿Quién llama?
CASCA. – ¡Que cese todo ruido! ¡Silencio de nuevo! (Cesa la música.)
CÉSAR. – ¿Quién de entre la muchedumbre me ha llamado? Oigo una voz, más vibrante que toda la música, gritar: “¡César!” Habla; César se vuelve para oírte.
ADIVINO, – ¡Guárdate de los idus de marzo!
CÉSAR. – ¿Quién es ese hombre?
BRUTO. – Un adivino, que advierte que os guardéis dé los idus de marzo.
CÉSAR. – Traedle ante mí, que le vea la cara.
CASIO. – Amigo, sal de entre la muchedumbre; mira a César.
CÉSAR. – ¿Qué me dices ahora? Habla otra vez.
ADIVINO. – ¡Guárdate de los idus de marzo!
CÉSAR. – Es un visionario; dejémosle.
Dos veces se lo dice, y otra másel mismo Bruto… y el tío, nada. Se coge y se larga!!!
¡Guárdate de los idus…! ¡¡Mira que te avisé!!!
Notas:
He terminado (después de una lectura un tanto alterada, con idas y venidas) el libro de Saramago Caín (prácticamente, mientras sus días se apagaban)
Es, sin duda, uno de mis escritores preferidos (junto con Bernardo Atxaga y Agatha Christie, es la persona de quien más libros tengo en casa).
No voy a descubrir ahora el caracter de Saramago. Reconozco que a mí no me provoca conflictos, quizá porque en algunas cosas estoy de acuerdo, y en otras, creo que diciéndolas de otra forma estamos de acuerdo.
Pero sin duda, Saramago consigue transmitir una idea, una reflexión… y hacerlo mediante la escritura, lo que aún hoy es un placer.
In memoriam
Estoy leyendo ahora un comic/novela gráfica: Persépolis, de Marjane Satrapi.
Me está gustando mucho, especialmente por la mezcla entre una presentación inocente pero crítica de la evolución de Persia/Irán, y la (creo) intención de ser fiel a su origen.
Los dibujos, la forma de presentar la historia, y por supuesto, la propia historia son exquisitas y va cautivándote poco a poco, siguiendo a una niña que crece observando cómo cambia su entorno.
He re-empezado a leer Los sacramentos de la vida, de Leonardo Boff. Un librito simpático, que se lee fácil al estar dividido en capítulos cortos.
Nada más empezar he leído una frase que hoy me ha llamado la atención especialmente.
El hombre [la persona] es el ser capaz de leer el mensaje del mundo. Nunca es analfabeto.
Y de aquí ha cuajado la idea de este blog, como si hubiera estado siempre ahí, esperando a que una palabra, una frase, la despertara…
Nunca es analfabeto
Nota: Me he quedado sin palabras. Pretendía explicar algo más, pero…
Esta mañana he llegado a esta hoja del calendario

Y llevaba unos días con esta idea dando vueltas.
Nos paramos a pensar un minuto, y a cualquiera se le ocurren cosas que no le gustan, que no están bien… Y seguramente coincideremos en muchas.
Sin embargo, en lugar de arrancar de base las cosas (sí, posiblemente no nos pongamos de acuerdo en cómo…), vamos añadiendo parches, como remiendos que no sólo no resuelven cosas, sino que añaden peso a la estructura, peso inútil.
Y los parches van escondiendo la propia estructura y sus debilidades. Con lo que para diagnosticar el problema, hay que buscar entre la maleza de los parches, y no perderse en el camino.
Y vuelta a empezar.
Soy todo oídos, papito. ¿Podrías explicarme por qué…?
Le dice la mujer: «Sé que va a venir el Mesías, el llamado Cristo. Cuando venga, nos lo explicará todo.» Jesús le dice: «Yo soy, el que te está hablando.»
En esto llegaron sus discípulos y se sorprendían de que hablara con una mujer. Pero nadie le dijo: «¿Qué quieres?» o «¿Qué hablas con ella?»
La mujer, dejando su cántaro, corrió a la ciudad y dijo a la gente: «Venid a ver a un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho. ¿No será el Cristo?» Salieron de la ciudad e iban donde él.
Jn 4, 25-30
La mujer samaritana había ido a buscar agua… Para un pueblo del desierto, el agua es algo especialmente importante, que no se puede olvidar. Si hace falta el agua, es lo primordial.
Allí, junto al brocal del pozo, con su cántaro y su sudor en la frente (alrededor de la hora sexta, dice el evangelista… es decir, el mediodía), se encuentra con un hombre con el que inicia una conversación curiosa, iniciada casi por cortesía, pero que Jesús va guiando hasta que consigue intrigar a la mujer.
La mujer, dejando el cántaro, corrió a la ciudad…
Jn 4, 28
Pero si había ido a por agua… se vuelve de vacío…???!!!!!
Se acerca a un vecino, a otro, va a la plaza…
Venid a ver a un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho. ¿No será el Cristo?
Jn 4, 29
Se ve que en todo el viaje de vuelta a la ciudad no ha pensado demasiado en el cántaro, ni en lo apropiado o no de hablar de este extraño que se ha encontrado en el pozo, ni de cómo explicará a sus vecinos porqué es tan peculiar en extraño…
Me ha dicho todo lo que he hecho…
Jn 4, 29
Lo terrenal, lo concreto,… el cántaro, ha pasado a un plano en que, ahora, no es tan importante. Ha encontrado alguien que merece la pena conocer… y quiere contarlo a la gente.
Suelen decir que una persona enamorada es capaz de hacer locuras… y en ocasiones lo que nos falta es precisamente un poquito de pasión para con algunas cosas… un poquito de locura.
Perder el miedo que nos atenaza… claro que para ello, la samaritana hablaba de lo que había visto, de lo que había sido testigo.
La importancia del testigo es que habla de lo que ha visto, sabe que es cierto (y su propia experiencia es garantía de ese verdad) y lo cuenta. Y ellos
salieron de la ciudad e iban donde él.
Jn 4, 30
Una oración, para acabar, del dominico Louis Joseph Lebret
¡Oh Dios! Envíanos locos,
de los que se comprometen a fondo,
de los que se olvidan de sí mismos,
de los que aman con algo más que con palabras,
de los que entregan su vida de verdad y hasta el fin.Danos locos, chiflados, apasionados,
hombres capaces de dar el salto en la inseguridad,
hacia la creciente incertidumbre de la pobreza;
que acepten diluirse en la muchedumbre anónima
sin pretensiones de colgarse una medalla,
no utilizando sus cualidades mas que en provecho de sus gentes.Danos locos Señor,
locos del presente,
enamorados de una forma de vida sencilla,
liberadores eficientes de los que no cuentan para nadie,
amantes de la paz,
puros en su corazón, resueltos a nunca traicionar,
capaces de aceptar cualquier reto,
de acudir donde sea,
libres y obedientes,
espontáneos y tenaces,
tiernos y fuertes.