No basta con estar juntos

Aquel mismo día iban dos de ellos a un pueblo llamado Emaús, que distaba sesenta estadios de Jerusalén, y conversaban entre sí sobre todo lo que había pasado. Y sucedió que, mientras ellos conversaban y discutían, el mismo Jesús se acercó y siguió con ellos; pero sus ojos estaban retenidos para que no le conocieran.

Este texto de los discípulos de Emaús siempre me ha llamado la atención por los muchos detalles que me resuenan al leerlo, así que seguramente irá saliendo más veces.

Al principio, dice que

el mismo día en que las mujeres descubrieron el sepulcro vacío y regresaron a contarlo,

iban dos discípulos de camino a Emaús. Imagino a estos dos, alicaídos, discutiendo sobre lo que había sucedido, sobre los proyectos que habían imaginado, sobre sus sueños…

Eran dos… podían considerarse una comunidad. Y sin embargo, parece que van hundiéndose en su propia desesperanza a medida que avanza el camino. En lugar de ayudarse mutuamente a crecer, a avanzar, se van alejando de Jerusalen.

Y entonces Jesús se hace presente junto a ellos… y no lo reconocen.

Es curioso como aquello por lo que más suspiraban, la presencia del Maestro entre ellos, se haga realidad… y no sean capaces de intuirlo.
Pero eso mismo es lo que en ocasiones nos sucede hoy en día. Jesús pasea a nuestro lado, se hace presente en nuestras aventuras y desventuras… y no siempre lo vemos.

Y, como ellos, nos quejamos de su falta, de que haya muerto… o desaparecido… o dudamos de si era el Mesías que esperábamos… ante Él mismo.

Imagino su sonrisa.

Es curioso que no lo reconocen, aunque

  • lo tienen delante
  • les explica las Escrituras, como en una especie de clases particulares
  • su propia experiencia habla de encuentros, ya que algunas mujeres vieron ángeles que decían que vivía… pero a Él no lo vieron

No basta con estar juntos para que realmente se conforme una comunidad. Los discípulos de Emaús vivieron un proceso de purificación, repasando todo lo que no entendían y releyéndolo a los ojos de Jesús, y después de acogerlo como necesitado, lo reconocen al partir el pan.

Es ahí donde la comunidad se acrisola, donde las vivencias del día, los sufrimientos, esperanzas y alegrías adquieren sentido, se comparten y se expresan.

Pero la celebración, la Eucaristía precisa del proceso previo, de repasar a los ojos de Jesús nuestra historia, y de acercarnos a quienes lo necesiten.

Es entonces cuando nos diremos unos a otros

¿No estaba ardiendo nuestro corazón dentro de nosotros cuando nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?

y regresaremos a Jerusalén corriendo a dar fe de nuestra experiencia.

Una oración de Helder Cámara, tomada de PastoralSJ puede servirte para acabar esta reflexión:

Avanzar
No, no te detengas.
Comenzar bien es una gracia de Dios.
Continuar por buen camino
y no perder el ritmo…,
es una gracia todavía mayor.
Pero la gracia de las gracias,
está en no desfallecer,
con fuerzas todavía o ya no pudiendo más,
hecho trizas o añicos,
seguir avanzando hasta el fin.
Helder Camara

Ahora que queda poco…

Estamos entrando en la última semana de cuaresma…

Imagino este mes largo como el camino que hacían los/as judíos/as… que hizo el mismo Jesús, hacia Jerusalem… Les imagino cuando iban acercándose, con el corazón latiendo cada noche más fuerte que la anterior, pensando en lo que encontrarían al llegar. Llenos/as de alegría por el camino recorrido, agradecidos/as por las personas encontradas en el camino…

Y me imagino… nos imagino de igual forma, avanzando día a día, salvando obstáculos, nuestros propios obstáculos, nuestra dureza de mente, nuestras dudas… Llenos/as de alegría por el camino recorrido, agradecidos/as por las personas que vamos encontrando, que van compartiendo con nosotros/as nuestros logros y nuestras derrotas…

Y pienso en Jesús, preocupado, atormentado… pero al mismo tiempo, resuelto y decidido a continuar, a anunciar el mensaje completo, costase lo que costase… aunque tuviera que pagar con su vida!

Ayer, en una oración en la parroquia, recordamos la unción de Jesús con perfume de nardo, que el evangelio de Juan sitúa en Betania, en casa de Lázaro, Marta y María, después de la resurrección de Lázaro.

Pero debemos recordar que días después, Jesús alcanzará Jerusalem, será aclamado, reprochará la utilización del templo y finalmente, será condenado “para salvar al pueblo”.

Hace tiempo, María y José Ignacio López Vigil escribieron una adaptación del Evangelio para radio, llamada Un tal Jesús. Os incluyo aquí los episodios correspondientes a los días que llegan:

CON PERFUME DE NARDO: audio (mp3)
¡VIVA EL HIJO DE DAVID!: audio (mp3)
CON EL LÁTIGO EN LA MANO: audio (mp3)
UN HOMBRE POR EL PUEBLO: audio (mp3)

Apurad el camino hasta Jerusalem… nos veremos junto a la cruz?

Importan más las vías que la meta?

He encontrado este símil sobre la historia de la Unión Soviética… que me vale para una pequeña reflexión…

El tren se dirige hacia un futuro luminoso. De pronto: stop; se han acabado las vías. El conductor apela a la gente pidiendo que trabaje horas extras los sábados; se colocan más vías y el tren puede continuar su viaje.
A pesar de ello, se acaban de nuevo las vías. El conductor obliga a salir a la mitad del tren y obliga a colocar vías nuevas. El tren se pone en marcha.
Cuando se acaban las vías ordena desmontar las que el tren ha dejado atrás y colocarlas delante de la locomotora. Cuando se vuelven a acabar las vías dispone que se corran las cortinas de las ventanillas y que se balanceen los vagones de tal manera que los pasajeros crean que el tren continúa en marcha…

Cualquier grupo humano precisa de algún tipo de meta, de horizonte que guíe sus pasos… pero precisa también de un camino que andar, de un proyecto. Necesita plantearse a dónde quiere llegar… pero también cómo quiere llegar.

Pero en ocasiones, nos sucede un poco como a los del tren: se nos acaban las vías, las ideas, la noción de cómo avanzar, cómo crecer, cómo lograr el objetivo común…

Y, claro, podríamos hacer muchas cosas:

  • esforzarnos más, para buscar como sea nuevas vías…
  • echar la culpa a parte del grupo del problema…
  • reutilizar las ‘vías recorridas’, en la intención de que lo que en algún momento sirvió, también lo haga ahora…
  • fingir que avanzamos…

Y, en cualquier caso, permite continuar un tiempo avanzando (o creyendo que), pero tarde o temprano, volvemos a la necesidad de encontrar un camino…

Un Camino…

Nos gustaría encontrar el camino de baldosas amarillas de Oz, que continúa siempre ante nosotro/as, incluso si no sentimos las fuerzas…

Otras veces, el problema es al contrario: tenemos vías para recorrer el mundo… y no sabemos bien hacia dónde orientarnos!
Y el horizonte se extiende, amplio y ambigüo, a nuestro alrededor, mostrando, burlón, una infinidad de metas…

Todo esto me recuerda un poema, que se explica por sí mismo:

De noche iremos, de noche,
sin luna iremos, sin luna,
que para encontrar la fuente
sólo la sed nos alumbra

De encuentro a encuentro

Empecé ayer la encíclica Deus caritas est, y me ha hecho recordar algo que me parece en la raíz de muchas de nuestras (mis) incoherencias, de nuestras (mis) dificultades y de nuestras (mis) indecisiones.
Ser cristiano no es tener un carnet, formar parte de un club o decidir votar a alguien…

Es un encuentro personal, siempre novedoso y revolucionante con Alguien que te (me) ama desde el principio del tiempo.

Una canción del GenRosso lo expresaba de esta forma:

No he encontrado quién me ame,
a ninguno he conocido
que llene mi vida… como Tú
Junto a Ti todo es un juego,
junto a Ti no existe el tiempo,
la vida es sencilla… como Tú.

No hay inquietud ni melancolía
que me puedan ensombrecer la alegría.
Qué gran novedad descubrir que tú
inventas el tiempo sólo para mí.

Si esto lo vivo así, todo se vuelve patas arriba (a veces me faltan palabras en castellano…), cada persona, cada situación, cada circunstancia tiene un nuevo color… Este encuentro, este cambio de vida (de ánimo, de esperanza), hace que inevitablemente me sienta (mientras así lo vivo) enviado a encontrarme con otros y a dar a conocer este Dios que es Amor para cada persona.

Por eso canto, por eso escribo, por eso hablo y me emociono… y por eso estás leyendo esto.