En el proceso de re-hacer el blog, una de las partes que estoy intentando dar espacio es a la publicidad.
La verdad es que en ningún momento he pensado en meter publicidad ‘al uso’ en el blog. Pero no quiero desaprovechar los huecos en los que se podrían meter anuncios que pudieran interesarme.
Por tanto, reservaré un espacio visible para campañas que vaya seleccionando. Si conoces alguna que te gustaría dar a conocer, pásamela (una imagen, una web, un contenido,… lo que tengas) y vemos si tiene hueco.
Hace casi 3 años (cómo pasa el tiempo) hablé de hacer pequeñas campañas propias. Quizá busque la forma de retomarlo… no sé.
Nota: No quiero abrir aquí un debate al respecto. Respeto las posturas de otros blogs, y me parecen adecuadas. Simplemente, esta es la mía, al menos, hoy.
Creo que una de las cosas que me dan miedo es la locura, no poder confiar en lo que percibo. Sigue leyendo →
Aunque había tenido contacto más o menos lejano con ese mundo, creo que no fui consciente de esto hasta que vi la película Una mente maravillosa, sobre la vida de J. B. Nash, un matemático que sufrió de esquizofrenia paranoide, a pesar de la cual, consiguió desarrollar una gran labor, que le valió el premio Nobel de Economía en 1994.
Estoy repensando este blog y otras iniciativas en las que ando metido. Pero el proceso es largo, en parte porque el tiempo es reducido, en parte porque me gustaría hacerlo con calma.
Así que es posible que veas cambiar el blog, que de pronto desaparezcan cosas. Intentaré no perder nada, pero algunas cosas se moverán de sitio. Muchas gracias por la paciencia.
Estos días de navidad he disfrutado de una sesión de marionetas con el espectáculo Piedra a Piedra, de El Teatre de l’Home Diubuixat. Es un cuento precioso, todo un derroche de imaginación, basado en el libro Piedra a piedra, de Isidro Ferrer.
Tian Gombau consigue acercar a l@s niñ@s hasta dentro mismo de la historia (el público se sienta sobre el mismo escenario, a un paso de las figuras, así que siguen la historia desde dentro), y va construyendo una historia (literalmente) que sencillamente preciosa, muy sugerente y evocadora, con ideas muy sencillas (orientadas a niñ@s) que permiten iniciar diálogos con ell@s, hablar de sentimientos, de relaciones,…
L@s más pequeñ@s disfrutan durante toda la historia, callados, atentos,… aunque quizá no está de más avisarles de que son marionetas un poco diferentes (un niño preguntaba a ver cuándo iban a salir las marionetas).
En You Tube hay un vídeo cortito en que podéis haceros una idea. Os recomiendo echar un ojo y ver si hay alguna representación cerca (se mueven mucho!) y aprovecharla.
Hay otro vídeo más largo en YouTube, y podéis ver más información en su página (El Teatre de l’Home Dibuixat) o en SnD Teatro.
He leído el texto titulado El laberinto (de Francisco Serradilla, en Libro de Notas) ac
ompañado de un dibujo de Carolina Temprado. Creo que el dibujo habla bien de lo que me ha transmitido el texto…
Sin embargo, y sin intentar corregir a su autor, mi idea es algo diferente. Suelo decir que, en general, me interesa más el proceso que el resultado; más el camino que la meta.
Ante obras de arte, siempre me quedo pensando en el proceso, en cómo llegó el autor/a a tomar cada decisión, cómo disfrutó de cada paso, cómo sufrió ante la duda de cómo expresar lo que en su mente estaba…
Y en la vida, cuando miro hacia atrás, veo que que, una vez alcanzada una pequeña meta, parece que se pierde un poco el disfrute del proceso (o quizá empieza otro camino que centra mi atención…).
Es un poco la idea del “Caminante, no hay camino. Se hace camino al andar” de Machado (o al menos, lo que yo entiendo…).
Supongo que, en parte, está también en el texto de Francisco
Se dice que no todos vemos el mismo laberinto. Que para unos es hermoso y para otros un reto motivador, y que también hay quien se desangra contra sus muros o quien siempre recorre el mismo tramo yendo y viniendo sin atreverse a ir más allá.
Para este año que entra, disfruta de tus laberintos, no desesperes y si necesitas, da un grito a ver si alguien que ande cerca puede ayudarte… o por lo menos, acompañarte en el camino.
Está claro que el ser humano es un tanto… ombligocéntrico. Y no es por la disposición de su cuerpo (que también).
Al principio, la tierra era el centro del universo conocido, visible, desconocido y más allá… incluidos los coros celestiales, masas incorpóreas y demás razas. Y viene uno con un telescopio a romper moldes
Después, la vida se basa en el carbono, que es lo que conocemos…
Y viene otro con vida basada en el azufre, en el silicio, y ahora, en el arsénico… por compasión, dejen de crecer (habéis visto el guiño…?)
Lo que me sorprende es que la vida, que parecía obra del azar cósmico,… resulta que es casi un manantial que brota por donde puede… y si no, se hace hueco.
Que hay carbono, pues con eso. Que no lo hay, pues con lo que haya.
Parece un buen cocinero que, con lo que encuentra en la alacena, te prepara una cena que no se la salta nadie, gitano o payo (rehaciendo frases hechas).
Actualización: Leyendo el artículo de extremófilos en Microsirervos, he visto esta cita del Dr. Ian Malcom, de Parque Jurásico: La vida hallará la forma. También me vale.
Nota: Imagen de El proyecto Galileo, el del telescopio.
Los peques tienen frases y actitudes que, en un momento dado, te dejan fuera de juego. Y seguramente, podrías intentar explicártelas, hablando del juego, de su lógica infantil,… pero me pregunto si hay algo más allá de todo esto.
Cuando llevo a hombros a mi hijo, él suele decir:
Cuando yo sea mayor, tú tendrás 0 años, y entonces, yo te llevaré a hombros.
El caso es que es no tengo más remedio que ‘recordar’ cuando yo pueda ser anciano y quizá necesite su ayuda…
Pero creo que él tiene otra cosa en la cabeza. No sé si es simplemente el juego, o si es una cierta idea de reciprocidad (yo también quiero poder llevarte),…
Pero la verdad es que a veces me deja… desconcertado.